miércoles, 18 de febrero de 2009

Hasta hace unas semanas el que aquí escribe estudiaba Bellas Artes, 3º para exactos. La verdad comencé la carrera solo queriendo “dibujar” y claro, entonces empiezas a comprender que te has metido en algo mucho mas grande. Se llama Arte. También te das cuenta que la mayoría de los alumnos y profesores usan esa palabra para excusarse en su pereza. Me refiero a esos profesores que no van a clase o a esos alumnos eternamente durmiendo borracheras. No es que yo hiciera más que nadie, pero realmente me llego interesar el concepto de “Arte”. Empecé a pensar en “Arte” y en “Obras de Arte”.
Así nació en mi el placer de contemplar y pensar en Kandinsky, Francis Bacon, James Turrell, Matisse, Rothko. Conocí de primera mano a Zobel, Antonio Lopez, Saura. Y tantos otros.
Recordaba todo esto una noche, hace unos días mientras paseaba a mis perras, Min y Ginebra, por el parque Vallparadis de Terrassa. Este parque me recuerda a una serpiente; es un camino largo y sinuoso y a sus costados se abren zonas verdes y parques infantiles.
Ese día no había ni viento ni frío. Las perras estaban oliendo un árbol, buscando información de la pequeña cultura social de los perros. Para apartar mis pensamientos de ciertos recuerdos... contemplé el árbol.

Miré el árbol, como si nuca antes hubiese visto uno. Intenté observarlo como si el concepto de árbol no existiera en mi mente. Y lo que ví es lo siguiente;
Una forma vertical, de irregularidad orgánica pero dura se levanta desde el suelo , es de color pardo. Como una espina clavada en el suelo. A cierta altura parece que la estructura principal estalla en todas las direcciones en subdivisiones mas finas y cortas cada vez. Da miedo pues es duro y afilado. Da miedo pues es perfecto.
Eso me recordó la fabula del escultor obsesionado con los árboles. La leí en segundo de carrera. Y al menos se de tres versiones distintas que cambiaban sobre todo en el marco histórico. Yo solo conozco dos de ellas; una situada en la antigua Grecia y otra en el París de principios del siglo XX. Os contaré la que a mi mas me gustó. La que esta ambientada en Paris en plena época de las vanguardias artísticas.

En los primeros años del siglo XX París vivía una orgía de movimiento. Era el centro del mundo, el centro del arte. Las mas increíbles teorías artísticas se discutían en los cafés. Picasso y Braque daban sus pinceladas cubistas y Dalí, como una tormenta en el horizonte, estaba por llegar. En ese delicioso caos de actividad y de ideas se encontraba un escultor. No era francés, se decía que venía del este, de algún país poco definido entre Europa y Asía. Su nombre era Cezar, y si tenía apellido nunca lo usó.
Solía ir por los concurridos cafés que frecuentaban los primeros surrealistas Se dice que entablo amistad con el poeta dadaísta-surrealista Tristán Tzara. Y aunque se codeó con todos los movimientos y todas las personalidades nunca fue uno de ellos. No le interesaba la violencia del cambio, no le interesaban los recovecos del subconsciente.
Por ello era un habitual del Tilleul. Un café oscuro donde las preguntas no eran bienvenidas y solo estaba animado por un viejo gramófono con versiones inaudibles de música de Wagner.
Cezar tenía una obsesión especial. Como escultor había llegado a la conclusión que no había mayor perfección dominando el espacio que la forma compleja de un árbol Que se extiende en todas las direcciones, como una explosión estática. A su vez no veía mayor belleza que el del cuerpo desnudo del ser humano. Mucho tiempo estuvo contemplando la insuperable escultura de Dafne. Trasformándose en Árbol; las delicadas ramas, las hojas casi tan finas como el papel.
Normalmente después de beber marchaba a su estudio, al sur de Montparnasse, lo suficientemente lejos del resto de artistas y cerca de un parque de tilos, hoy desaparecido. Solía quedarse en este parque horas, pensado en como recoger esa esencia de “Árbol”.

Por las mañanas trabajaba. Sus últimas obras consistían en hierro soldado. No hacían si no imitar a los árboles. Ramificándose. El veía en esas esculturas el vacío de aquel que solo copia a la naturaleza creyéndose alcanzar algo y las desechaba airado.
A media mañana, cuando la luz entraba por la ventana haciendo que el desordenado estudio cobraba vida, llegaba su modelo.
La modelo si que era francesa, pero no parisina. Decía venir de un pueblo del sur, y le encantaba describir sus paisajes y sus gentes. Y como había llegado a Paris en busca de fortuna como cantante y actriz. Se hacía llamar Anita. Mientras se desnudaba su tono solía volverse melancólico, como sus sueños truncados. Cezar apenas si la escuchaba. Pero la miraba, la analizaba como artista con su ojo deshumanizado y la deseaba como hombre. Era bella, su cuerpo era delgado, y las proporciones eran adecuadas. Tenían unas piernas largas y unas manos con dedos angulosos y afilados. Su pelo moreno solía llevarlo recogido, pero sabía que era largo y salvaje. Y sus ojos abultaban desde el interior, dándole un aspecto extraño que el no podía si no destacar.
El escultor opinaba que si no se hacían apuntes del cuerpo humano y bocetos en barro uno se oxidaba y se echaba a perder porque olvidaba la técnica y la belleza del cuerpo.

Hago un inciso, en la versión griega de esta historia Anita es un joven adolescente masculino de belleza deslumbrante y exquisito pudor. Bueno prosigo con la fábula.

Cezar solía empezar con apuntes al natural de su modelo desnuda pero solía terminar la sesión con extraños dibujos de formas hibridas entre Anita y un Tilo, entre Anita y un Pino, entre Anita y un Sauce. Al final los árboles desprovistos de hojas se convertían en sus propias esculturas sintéticas. Y la mujer se unía a ellas, en una forma hibrida que su parte de hombre las notaba como eróticas.
Finalmente cada mañana despedía a su modelo y revisaba el trabajo hecho. Nunca estaba satisfecho, sus esculturas le parecían frías y sus dibujos incompletos en su bi dimensionalidad.

Si, como habrás adivinado Cezar en su amargura y obsesión empezó a perder la paciencia y la orilla de la realidad. Las peleas con la modelo empezaron pronto. Ella no alcanzaba lo que el denominaba “expansión estática” y terminaba despidiéndola a gritos cada mañana. No mejoro cuando en una exposición una de sus piezas fue ridiculizada por los cubistas. Que la veían ridícula y falta de agresividad y visión.
Cezar no volvió por mucho tiempo a los cafés, y pasaba el tiempo borracho en su estudio, adelgazando y dibujando en parques y jardines. Destruyó gran parte de sus obras y se quedo estancado. Sin saber que hacer fue llegando la fecha de la gran exposición que todo artista incipiente podía hacerse un nombre.

En los cafés sus antiguos amigos se preguntaban por Cezar, hacía semanas que no venía y además, ni siquiera aparecía por el parque. Dicen que Tristán echaba de menos especialmente a Cezar y que en alguna ocasión osó ir a buscarlo a su estudio. Pero no consiguió ni que le abriera la puerta. En los cafés se comentaba que se había fugado con Anita a un pueblo perdido del sur de Francia donde se plantan girasoles. Se rieron de esa supuesta historia durante días, añadiéndole detalles morbosos y explícitamente sexuales.

Llegó el día de la gran exposición. Todas las miradas estaban puestas en los nuevos maestros, ya fueran Picasso o Matisse o alguno de esos nuevos surrealistas. Las pinturas, todas envueltas en un movimiento interno que solo ellas mismas eran capaz de explicar, colgaban de las paredes. Unas pocas esculturas y objetos se diseminaban por aquí y por allá. Algunas aun cubiertas, sin haberse presentado al público. Por allí deambulaban artistas que comentaban sus obras, amigos de estos y algún coleccionista que gustaba de arte moderno y extravagante. Mención especial para los críticos, que vestidos con ropas oscuras parecían espiar desde las esquinas con sus narices de cuervo y su abultada soledad.
No pocos repararon en Cezar, y en su obra aun cubierta por una tela blanca. Se dice que cuando la tela descubrió la obra el mismo Picasso se quedo sin palabras. Aun cuando la policía se llevo al desquilibrado artista la obra permaneció allí durante horas. Anita miraba desde el pedestal de sus raíces, atravesada por decenas de ramas de acero, con una belleza que pronto se marchitaría con la putrefacción.


Ya, y me preguntareis “¿Si es una fábula donde esta la moraleja? ¿Y los animales que hablan?" Bueno, esta fábula tiene todo eso; te enseña el vacío de nuestras obsesiones frente al mundo, y los animales... los animales somos nosotros.

viernes, 6 de febrero de 2009

La realidad logra imponerse. Siempre, es como el agua. Logra imponerse a lo largo del camino diario, por ejemplo hoy podría ser: Ver a una persona. Una persona consumida por la enfermedad y la injusticia. Traicionada por sus errores.
No, nada de historias tristes. Hoy la cosa va de café. Si, esa bebida que nos diferencia de los animales. El café me encanta. Pero me encanta sobre todo el café de cafetería. Entras en una cafetería y entras en una encrucijada. En un lugar de encuentros.

Con leche, muy caliente. Llega el café y uno no puede evitar observar a la gente y escuchar sus conversaciones. A imaginar su vida.


-Historia nº1: La bella sin bestia.-

Apaga el cigarrillo, empezar a fumar había sido algo infantil. Su café con mucha leche ya estaba frío. También habían sido infantiles sus últimas acciones. Todo es muy bonito cuando se cree que se tiene la razón. Cuando se cree que las cosas se hacen por motivos verdaderos. Pero la realidad sabe hacerse un hueco. Y ahora ella estaba sola. Por sus decisiones. Era como empezar a fumar; una estupidez.

-Historia nº 2: Un descanso con cerveza.-

La primera cerveza. Y solo son las diez de la mañana. No, sabe que no esta bien. Pero acaba de volver del paro y no le apetecía entrar en casa. Eso le hacía sentirse mas inútil aun. Y mira que a sus años nunca había pasado por esto. Pero la crisis existe, y las fábricas cierran. Y nadie quiere a un soldador de chapas de cincuentaitantos.
Bueno, solo era una pausa. Podía tomárselo como un descanso. Si, solo es un descanso. Le apetece otra cerveza.

-Historia nº3: La conversación de las mujeres sin alma.-

Se abre el telón. Sobre el escenario se ve una mesa de cafetería con dos cafés casi terminados. Al fondo la barra y el camarero. Dos chicas están sentadas a la mesa. Una rubia y otra morena. Ambas están enfrascadas en una suerte de conversación:

Morena: -Pues si tía, me llamo el David y no sabes lo que me dijo.-

Rubia: -¿El David? ¿Pero no le habías dejado claro que te dejara en paz?- La rubia pone cara de incredulidad.

Morena: - Pues ya ves, tía, me dijo que si cambia de opinión y dejaba al Jona le llamara. Que me seguía queriendo y tal.-


Rubia: - Anda, que ibas a volver con el. Con lo bueno que esta el Jona. Que gilipollas-

Morena: -Ya ves, es que el David no quiere entender que lo nuestro acabó. Que duró lo que tuvo que durar.-

En ese momento la chica hace como que llama al camarero pidiendo la cuenta. Aparece el camarero, con delantal negro, y deposita la cuenta sobre la mesa.
Rubia: - Yo invito, que ayer pagaste tu.-

La morena se pone reticente pero acepta que su amiga pague los cafés. Reaparece el camero y se lleva el dinero y la cuenta. Se cierra el telón y la sala se queda a oscuras.

Historia nº4: Notas de prensa

Esta leyendo. Su café humeante tras la pantalla del periódico. El periódico, como un cine le cuenta la película de hoy.

La portada
Guerra....taitantos muertos. “Malo malo.”

A ver.
Crisis. ...tasa de desempleo ha subido hasta.... “Joder, que mal” ...El presidente se reunirá con los empresarios y los sindicatos... “Anda que van a arreglar algo esos”. Se prevee que entraremos en recesión en... “Uffff...Paso de leer esto.”

El Pasa-paginas.
ETA...La Duquesa de Alba... Fuertes nevadas... El viento...Los Goya pasados por agua... Bacon llega a Madrid...El Barça sigue imbatible...Expulsado... Nadal.. .Alonso... “Es que siempre es lo mismo...”

El café.
“Que mal esta la cosa, mala mala. Mmm..... Que bueno está el café.”


Historia nº5: Dos hombres y un café.

Sobre la mesa, un solo café humeante. Dos hombres sentados cara a cara. Se miran. Uno de ellos lleva una camisa sin corbata y esta visiblemente nervioso. El otro enfundado en un traje negro a medida sonríe ampliamente. Un solo café.
-¿Eso es todo lo que quieres?- Pregunta el hombre del traje.
-Si, es todo.- Es la respuesta del hombre nervioso.
-Puedo hacerlo. Ya sabes el precio.-
El hombre de camisa blanca se queda pensativo.
-Hazlo. ¿Cuándo sabré que ha funcionado?-
-Ya esta hecho.
-¿Ya? ¿no tengo que firmar nada?-
-No, en estos asuntos los hechos valen mas que cualquier palabra. He de irme.-
Sin despedirse le hombre de traje se levanta de su silla. Sale por la puerta de cristal y desaparece en la calle.
El hombre de blanco coge aire, como si llevara dos minutos sin respirar. Mira el café, lo coge para llevárselo a los labios pero se quema con el asa de la taza y derrama todo el café, manchándose la camisa, quemándose la piel.


Lo siento, uno no puede evitarlo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Estaba preparando una entrada desenfadada sobre el fin de semana, sus conciertos y el día de hoy; mi cumpleaños. Pero se ha quedado a mitad. Me pudo la ansiedad otra vez. Vivimos en un mundo de polución. Todos escribimos demasiado, hacemos demasiadas cosas. Tres mil millones de blogs, paginas de opinión y comunidades de intereses compartidos. Otros tantos libros de conspiraciones y recuerdos. Películas de masturbación de clichés y guiones mil veces vomitados. Juraría que el aire esta viciado de palabras, música, imágenes y tendencias. No tengo pruebas pero debe haber alguna relación con el aumento del cáncer alrededor del mundo. Y yo aquí aportando mi granito de arena por la muerte del alma del mundo.

Puedes considerar esta entrada una salida tangente a la línea diagonal que sigue el blog. Puedes intentar imaginar una escena. La cortaré a cuchillo del tiempo y el espacio al cual pertenece.

-Corte-

Estás en mis ojos. Y mis ojos están en mi cuerpo conectados a mi cerebro. Piensas lo que yo pienso, ves lo que yo veo.
Veo, veo... ¿Que ves?
Una sala oscura iluminada. No es una contradicción; estás en un concierto. Lo sabes por que yo lo se. El escenario, queda a tu derecha. No, no lo estás mirando. Tu cuerpo, mi cuerpo, está detenido en pleno movimiento. Este movimientoo hace que realmente la escena no esté nítida, además tienes mucho pelo, húmedo por el sudor, pegado en tu cara. Delante de mis ojos hay una persona que rebota, rebota despedido por un golpe que acaba de recibir desde la izquierda. El chico lleva el pelo largo, gafas y parece mejicano. Lleva chupa de cuero, puedes ver la luz roja del escenario brillando en ella y en el sudor de su frente. Su cara se debate entre la confusión y el éxtasis. Le vas golpear dentro de un segundo, quizá menos. Es lo que yo pienso. A tu izquierda ves la causa del rebote del chico mejicano; una maraña de dos chicos y una chica.
Te fijas en la chica, como hago yo. Lleva un chaleco vaquero, es azul lleno de parches. El color lo sabes por que lo he visto antes. Su pelo es negro y enmarañado. Es mucho mas baja que yo, así que queda en línea oblicua descendente desde mis ojos. Su cara solo tiene furia para mi, para ti, te mira, pero no sabes si te ve. Está golpeando, de manera violenta, a uno de los chicos; lleva el pelo largo, no puedes verle la cara. Este está inclinado por el golpe y a su vez golpea al tercero, que siendo tan alto como yo puedes ver su cara; ojos cerrados sin sentir mas que la música y la violencia. Al menos eso pienso.
Sabes, como yo se, que no vas a poder golpear al chico mejicano. En la zona del omóplato izquierdo notas un golpe. No te hace daño, es blando. Supones que es de un hombre gordo y grande. Lo has visto antes; lleva la cabeza rapada y cara de gorila bestial. El golpe será de su cuerpo que es tan blando que solo te empuja.. Paralizado en tus oídos hay un zumbido, es la música mezclada con el fervor de la gente. Te gusta porque a mi me gusta. Prepárate en cuanto este corte no sea tal esto va a continuar. Lo mejor es que no sabes a donde vas a ir a parar, sabes que el golpe desde tu espalda te va a mandar disparado y con fuerza. Puede que golpees al chico mejicano, puede que el movimiento haga que me dirija hacia la izquierda y golpee a la chica. No vas a tener miramientos si pasa esto. Yo no los tengo, ella se ha metido aquí y esta dando mas que nadie. Puede que atravieses toda esta escena y vayas hacia delante. Yo se que allí solo hay mas gente y mas golpes. Tú lo sabes. Y sonríes por que yo sonrío. Que continúe la violencia.

-Corte-

¿Has podido imaginarlo? Eso fue autentico. Un instante auténtico. Sin polución mental. Guárdalo, no creas que hay muchos.

miércoles, 28 de enero de 2009

Hola, la primera vez que tuve la idea de crear un blog llamado "Realidad Diagonal" fue con el siguiente relato, que era ya en si una realidad diagonal entre lo ficcticio y lo real.

Esta sería la primera entrada real del blog.

Es primavera.

Es primavera pero tengo un examen de Minimalismo. Voy hacia la universidad, perdón, facultad, mientras tanto hago un pequeño repaso; Donald Judd, Carl Andre, Sol Le Witt, Robert Morris, Dan Flavin. Formas básicas, exaltación de la percepción, cubos, cajas y baldosas. Simple, como sus nombres monosilábicos, Judd, Carl, Sol, Dan...¿Morris? Bueno, suena tan aburrido que se le puede considerar monosilábico.

La facultad, ladrillos rojos y vidrio, en el sótano están las clases de escultura., así que bajo las escaleras recubiertas de plástico negro. Me cruzo con Escribano que al igual que yo va al examen, aunque no recuerdo su nombre le saludo y el me corresponde como norma en esto de la sociedad. Parece cansado, claro, habrá estado estudiando intensamente. Me adelanta en silencio.
Llego a la clase iluminada por tubos de neón blanco, muy apropiado. Antes de ser consciente del olor sintético de los pupitres ya tengo el examen recortado contra la superficie verde. Reza: Minimalismo: Andre, Judd, Le witt, Falvin. Falta Morris, por aburrido, he de suponer. Con una rapidez poco razonable mis compañeros empiezan a escribir. Respiro y miro alrededor; Escribano, pálido y sudoroso ataca la superficie del papel de manera dramática. Una alumna poco agraciada me devuelve la mirada con la expresión de quien asume estoicamente un suspenso merecido. Con normalidad fingida alcanzo el boligrafo negro y respondo lo que se supone que debo responder. Empiezo en orden, no soy quien para alterar el orden de aparición de los actores.

Tras haber terminado con autor y medio de manera fría y sintética hago un alto. Mi compañera del suspenso asegurado ha desaparecido. Seguramente habrá decidido que tiene algo mejor en que gastar el tiempo que figurar en una clase de atareados alumnos que si responden, aun que sea mal. Mi mirada no puede si no detenerse sobre mi compañero Escribano, parece enfermo: Gruesas y pesadas gotas de sudor resbalan por su piel que a las luces del impersonal neón esta pálida y de aspecto ceroso, en ese momento su cráneo me parece demasiado grande y abombado. Su pie derecho se mueve nerviosamente y casi podrías jurar que su bolígrafo humea mientras responde al examen. Su pasión enfermiza me desalienta, ¿realmente hay tanto que decir de un movimiento denominado Minimalismo? Con un esfuerzo supremo continuo con mi examen no sin antes echar un vistazo a la dura mirada de rapaz del profesor.
Termino el examen con holgura de tiempo y lo entrego doblado y firmado como corresponde. En el pasillo los muros de ladrillo seco y rojo me reciben con una actitud indiferente. Apenas uno segundos mas tarde me adelanta Escribano, mi compañero, que anda deprisa mientras comento los pormenores del examen con algún compañero. Afilo mi mirada cuando pasa; anda casi tambaleante, se apoya en las paredes de áspero ladrillo y cemento. Su aspecto ha empeorado y su piel no mejora cuando su destacada blancura se agudiza. Dejo a mis habladores compañero para seguir a Escribano que sube las escaleras con pesadez. Sus ojos hinchados parecen intentar explicar que enfermedad incuba y su despejada frente parece aumentar de tamaño a cada paso. No es si no cuando se apoya en un rincón cuando me sorprende una esquina que parece presionar la cabeza de mi pobre compañero desde el interior. Que sorprende e interesante, me digo. El olor a productos de limpieza en el pasillo no hace si no dramatizar el orgánico aspecto de mi compañero.
Le sigo unos metros más y cuando apenas ha dado unos pasos en el vestíbulo principal su cráneo parece no aguantar tanta presión, lanza un grito que corta el aire cuando su cabeza estalla desde el interior, dando aluz un perfecto cubo blanco de unos dos metros de lado y esparciendo trozos de su cuerpo alrededor. El material, sintético e industrial esta manchado de sangre y siento la mirada aprobadora del profesor y de mis compañeros presentes cuando pido algo para limpiar tan perfecta superficie de esos ingratos trozos de carne blanda y hueso astillado.
El cubo permanece por tres días en el vestíbulo, con el agradable olor a lejía adherido a el, dejándose admirar en toda su sencilla hermosura. Entiendo cuando lo retiran lo padres de Escribano, imagino que con alegría de que su hijo lograra tal obra antes de morir.

domingo, 25 de enero de 2009

Hola, bienvenido a realidad diagonal.

Intenta imaginar. Estaba sentado en el asiento de copiloto de un monovolumen grande. Había dejado tercero de Bellas Artes a medio terminar y una relación. Esta terminada del todo. Sin embargo si que tenía setenta euros en en el bolsillo y un jerbo en un taper de restaurante chino. Este estaba tranquilo mientras pasabamos un tunel hacia Madrid. Salamanca-Madrid-Barcelona. Un viaje de regreso, si se puede llamar así. Yo llorando en silencio, mi jerbo, Brush, durmiendo. Era demasiado tarde para el, a partir de las diez y media Brush siempre duerme. Lo agité y lo desperté. Me miró como diciendo "¿Por que me despiertas si aun no hemos llegado?".

Conducía la madre de esa relación terminada. Para añadir tensión; no hablaba. Para añadir mas tensión; no me miraba. Detras el padre de la relación terminada ni hablaba ni se movía. Al final del tunel nos esperaba la niebla y entre ella la ciudad; Madrid. La tensión continuó incluso cuando hablamos.
Me dije: "Que raro, esto es demasiado intangible, quizá no sea real del todo."
Derrepente estabamos en Av. America, en la subterranea estación de autobuses comprando un billete. Cuando era la hora de las brujas ya estaba sentado en el último asiento de un autocar. Brush en mi mochila pasaba desapercibido en su tranquilo sueño. Me despedí con la mano y me tome una deliciosa pasatilla antidepresiva.
El autocar era una pintura del Bosco. Caras extrañas y urañas y sonrisas mas ajenas aún. El color también estaba asegurado con la diversidad de etnias y lenguas. El olor sintético de los asientos se mezclaba con el de la carne y la humedad. Delante mío una anciana de algún lugar de America del Sur decidió echarse todo respaldo hacia atrás. "No pasa nada" Me dije a mi mismo. A mi izquierda se sienta un hombre de cara seria y etnia desconocida para mi. Cruza los brazos. Se remueve. Bufa. El autocar arrancó y en menos de tiempo del que me di cuenta estabamos en un autopista llena de niebla cremosa. Yo pense que seguramente la niebla no era si no algun extraño fenomeno de la depresión que intentaba desdibujar la realidad. Vi un tren, sus luces traseras, ibamos a a adelantarlo. "Que grande es" me dije. "Es enorme". Cuando se transformo en un Club de carretera no hice preguntas e intente dormir.
Me desperte y mi compañero de asiento no estaba. Que misterioso. Quiza estuviera en el baño o buscando algo que había perdido. Imaginé que podría haber perdido su certeza, o su destino. Levante la vista por el autobús. La pintura del Bosco mostraba los fuegos sobrenaturales de los focos de los vehiculos que recortaban las figuras sentadas. Me dormí y me volví a despertar. Dejando sueños sobre la ventana del autocar, los intenté identificar pero se desperezaron y desaparecieron dejando apenas un jirón de imaginación.
Mi compañero sigue sin aparecer "¿Quizá nunca ha existido? Yo que recuerde este asiento estaba libre cuando elegí el mío. ¿Puede ser que la depresión y las pastillas me ha hayan confundido?" Entre estos pensamientos me di cuenta que Brush se impacientaba. Así que intente disimular sus arañazos con movimientos y le cubrí. Le imaginé mirandome con sus ojos negros "¿Pero no ves que estoy encerrado en un taper para comida? ¿Que significa esto?"
Fuera la niebla seguía siendo espesa, blanca e infinita. Y recordé a Poe:

"Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonor?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonor!”
Apenas esto fue, y nada más."

Volví a caer en algún turbio sueño, y al despertar mi compañero había reaparecido. "¿Como es posible? Lo habría notado al sentare." No sin angustia pensaba que ese espectro no era creación de mi mente y que debía ser una persona real y que su desaparición no había sino un sueño.
No tardó mi compañero en deslizarse bajo el asiento, hasta el suelo, como una serpiente enfadada. Yo sorprendido comprendí. Esta durmiendo en el suelo, nada mas; había estado alternando entre el suelo y el asiento y de ahí sus desapariciones.
Mi viaje continuó, largo y extraño. Dejando lo que había sido mi vida atrás y sin ningún plan o idea de que hacer a continuación. Aunque era lo mejor, decían todos: "En tu estado de ánimo no peudes continuar el curso ni estar solo." Quizá lo dijo una psiquiatra. Que importa.

A las siete y media de la mañana llegué a Barcelona. Mi jerbo histérico clamaba una explicación y mi hermano me saludaba y yo dudaba de la legitimidad de la realidad. Días despues mi hermano me dijo que tendría que escribir un blog para decir todas las chorradas que solía exclamar como "¡Estoy harto!! Voy a cojer una una mochila y voy a meter unos calzoncillos dentro y me voy a ir a Groenlandia aunque seguro que me secuetra un viejo y me viola." Me pareció buena idea, pues ya le estaba dando a la cabeza sobre crear un blog.
"Mira", le dije. "Lo llamaré realidad diagonal, por que no es una realidad real del todo, es diagonal, entre esto y aquello." Y mi hermano se rió y dijo que era buen nombre.

Si has leido todo esto hasta ahora pues quizás quieras continuar otro día. Bienvenido a Realidad Diagonal